domingo, 29 de junio de 2008

Mi abuelo Pedro

Escucho Gardel y es inevitable acordarme de mi abuelo.
En mi familia, especialmente mi "vieja", dicen que tengo muchas cosas parecidas a mi abuelo Pedro. Una de ellas es la incongruencia del mundo conmigo mismo; inconforme con las cosas hechas "asi nomas", el que no me cae nadie bien de entrada, lo renegado a veces. Una de las cosas que comparto con él es el hecho de que a la mañana, ni bien me levanto, no me gusta que me hablen. "No es que esté enojado, pero mejor es que se queden callados por un buen rato", dijo mi abuelo y yo pienso igual.
Tengo pensado ir a verlo dentro de no mucho tiempo porque ya está grande y la salud nos viene diciendo que es momento de ir a verlo, para verlo bien ahora y disfrutarlo. Porque después ya será muy tarde y habrá que atender otros asuntos. Y, haciendo caso a mi "intuición", quiero ir a verlo cuando no haya parientes visitándolo, no sé muy bien la causa pero creo que será lo mejor.
Hablar de mi abuelo Pedro, para mi es especial. Pero nunca lo hago, trato de guardarme ese tipo de cosas para mi. Él tampoco es de hablar demasiado, quizás esa herencia se manifiesta en mi en ese silencio al tener que hablar con alguien sobre él. Conjugado con el hecho de que siempre estuve lejos, no recuerdo haber estado mas de dos semanas cerca.
En fin...mi abuelo Pedro fue el primer pensamiento que tuve al levantarme hoy temprano y cuando venia en el colectivo al laburo, y ahora tambien al escribir éstas torpes palabras sobre él.

miércoles, 11 de junio de 2008

Silencio

Hay días de silencio. A veces no son mas que pequeños lapsos en los que el silencio reina.
Hoy es uno de esos días.
Recien, al subir al colectivo, caí en la cuenta de mi silencio. No había pronunciado una palabra en toda la mañana. Y al decir "hola" (al chofer), fue significativo el empeño que tuve que hacer para que el sonido saliera. Casi no lo logro.
Qué pasaría si de un momento a otro nos enteramos que tenemos un límite de palabras para usar. Un límite de conversaciones para entablar. Un límite impuesto por la naturaleza. Un límite que no se podría eludir. Qué pasaría?
Pienso que seríamos mas cautos al usar nuestra voz para hablar, y diríamos cosas realmente importantes. Y tambien que le daríamos mas importancia a la sonrisa, a las miradas, a los abrazos, a todos esos gestos corporales que tambien "hablan", pero que ahora son suplantados por el bombardeo de palabras.
Tambien creo que habría mas espacio para la música, para escuchar los pájaros y la lluvia. Al caminar escucharíamos nuestros pasos, el rítmo, nuestro rítmo. Entenderíamos nuestro papel en ésta vida, o por lo menos tendríamos un poco mas claro ese tema.
El mundo sería mas silencioso, y daría lugar al creciemiento real.

Qué pasaría si ésto no fuese solo una fantasía de un insignificante individuo y fuera real? qué me pasaría a mi? a vos? qué nos pasaría?